domingo, 17 de agosto de 2014

Mi Perrito Nori

Hola me llamo Nori, soy un perro, de raza Caniche, color blanco, tengo 4 años de edad, de estatura mediana más bien pequeña, soy muy bueno y muy obediente, no soy un perro peligroso, yo creo que el único defecto que tengo es que ladro mucho, pero solo, a la hora de salir, de ponerme la correa, cuando llaman a la puerta, cuando me dicen vamos, pero vamos se me pasa pronto. Me considero un perro guapo y eso no lo digo yo, eso me lo dicen la gente cuando voy por la calle, y debe de ser verdad porque una vez gane un concurso de belleza, que el que no se lo crea le puedo enseñar el diploma.
                                            Bueno esas son mis características
A hora les voy a contar la historia de mi vida, nací en verano a ya por el mes de Julio del año 2010. A mis padres no los recuerdo, porque no tenia una semana de vida cuando me separaron de mi madre, para satisfacer los caprichos de una chiquilla, que no  paso ni un año cuando la muchacha se caso de mi, y a la madre no se le ocurrió otra cosa que abandonarme a mi suerte, bueno dicen que me escape, pero lo cierto es que no me buscaron.
Un caniche es un perro muy goloso, en el sentido de que les gusta mucho a la gente, pero claro cuando dejan de cuidarte, y te llevas, 2 meses vagabundeando en la calle, comiendo y durmiendo entre basuras ya no eres aquel perrito mimado que todo el mundo quería acariciar y coger embrazo. No me pusieron el chip, ni me pusieron vacunas alguna. Un día cuando estaba por hay perdido, un joven  se me acerco y no
se como vi que mi vida iba a cambiar, aquel joven era el hijo del que hoy es mi dueño, me llevo a su casa me baño y al día siguiente me llevo al veterinario  me dieron una pastilla para los parásitos, me pusieron el chip me cortaron el pelo, y volví hacer el mismo perrito que todo el mundo acariciaba y querían coger embrazo, lo único que no a cambiado es el trauma que ocasiono los 2 meses en la calle, porque todavía me asusto mucho cuando se cae algo o dan un portazo.
El joven que me recogió no podía hacerse cargo de mi, así que estuve con el un par de meses haber si me encontraba un hogar donde me quisieran.
 El padre del joven que me recogió tenia un perro que se llamaba rufo estaba  muy enfermo, los veterinarios no le daban más de un mes de vida, cuando rufo falleció todos se quedaron muy triste, los dueños de rufo no querían más perros, pero un día el joven que me recogió quiso hacerle un regalo a sus padres, y el regalo era yo. Así que ahora vivo en una casa que me quieren y cuidan muy bien de mi. Al principio se mostraron muy reacio a la idea de tener otro perro, pero cuando pasaron un par de semanas ya era uno más de la familia, yo soy un perro muy inteligente, y procuro de molestar lo menos posible, y ellos me quieren mucho, tanto que no me consideran un animal me consideran uno más de la familia, y la forma de demostrarlo es que siempre están pendiente de mi, también porque siempre se dirigen a mi por mi nombre, y tienen mucha paciencia conmigo, porque yo soy muy malo para comer, no se si será de el tiempo que me lleve en la calle, abandonado que me da miedo comer en los comederos, y solo quiero comer lo que comen ellos, lo que pasa que ellos no me dan porque solo quieren que coma piensos, antes me combinaban alguna que otra salchichas, pero desde que me hicieron una limpieza de boca no me dejan comer otra cosa que no sea piensos.
      En fin esta es la historia de mi vida hasta hora. Les doy las gracias a todos los miembros de la familia por quererme como me quieren y me cuidan.
   Ahora llevo unos meses que estoy muy mal porque me llevaron al veterinario y me detectaroron  insufisiecia renal
      Moraleja: no hay mal que por bien no venga, gracias a mi queridísimo  amigo Rufo estoy yo aquí un beso muy fuerte.

                    Ahora quiero mandar unos cuantos  mensaje, a todas las personas, que tienen, perritos, que por favor recojan las cacas, de sus perritos, porque se ve muy feo cuando vas por la calle y te encuentras esas sorpresas tan desagradables.
          También, quiero decirles, que cuando vallan paseándonos, con la correa, vallan pendientes de nosotros porque muchas veces, nos lleváis arrastrando que no nos da tiempo ni siquiera hacer pipí.
          Lo que les quiero comunicar con esto, es que tengáis paciencias con nosotros porque no somos juguetes somos de carne y hueso, y tenemos nuestras necesidades y neutras manías.
       También decirles, que respetéis nuestras horas de salidas, porque si un día por casualidad la persona, que habitualmente nos saca, un día, no puede, a nosotros nos da igual que nos saque otra persona, así que no tenéis escusas.
      También decirles que aun que nos gusta mucho las comidas de ustedes, no abuséis demasiado, porque tenemos un estomago muy delicado, y además hoy en día tenemos una variedad muy buena de comidas para nosotros.
         Y a las personas que son capaces de  abandonarnos, decirles que por favor no lo hagan, y si no tienen más remedio que hacerlo, que busquen a alguien que se pueda hacer cargo de nosotros o  dejarnos en un sitio donde puedan encontrarnos otras personas, y podamos buscarnos la vida.
        La peor manera de abandonarnos, es cuando nos dejan, en una casa abandonada, sin agua, sin comida y con poca ventilación, porque como ya he dicho antes, si nos dejáis, en la calle podemos buscarnos la vida, y si somos atropellado por algún coche, mala suerte, pero ustedes se imaginan lo que tiene que ser esta abandonado en una habitación sin agua, sin comida y viendo como se van debilitando tu cuerpo poco a poco, hasta la muerte. Yo estoy seguro que cualquier  madre, padre o persona que te quiera un poco, antes de abandonarte en un sitio cerrado sin posibilidad de poderte buscar la vida, buscaría, otra solución, incluso quitarte la vida ella misma para que no sufras.    
     Bueno, pues hoy  lunes 4 de mayo de 2020,  des pues  de varios  meses  sin poder casi ni andar y con el rinon cada vez peor, mis duenos han de decidido llevarme al veterinario para que me practiquen la ahutanacia,  porque ya llego el fin de mis dias  aqui  en la tierra, ahora segun me ha dicho mi due;o con lagrimas en los ojos que me voy a otra vida que se supone que es la verdadera que es donde vamos cuando terminamos aqui en esta vida,  alli me encontrre con mi amigo Rufo y mi miga kira.
     Bueno mis dueno se han quedao muy afectados porque me querian mucho y seguro que me estan echando mucho de menos todos,  pero a la que veo mas afectada es Silvia porque para ella soy su Nori  ella siempre decia que si alguna vez uviera un incendio al primero que cojeria era a su Nori, pero todos me quieren mucho,  mi dueno se siente culpable porque el fue el que me levo al veterinario para ponerme la inyeccion pero yo no le guardo ningun rencor, porque como yo estaba no se podia vivir





Rufo
Nori





Nori


Rufo

viernes, 7 de marzo de 2014

LA PEOR EXPERIENCIA DE MI VIDA

Curro, estuvo viviendo en el heliopolis hasta los 11 años, hasta que los padres se fueron a vivir a la barriada de San Jerónimo. Allí conoció nuevos amigos, que ya no lo conocieron por currí, empezaron a llamarle curro.
San Jerónimo era una barriada nueva, quiero decir con esto que los amigos que tenia allí curro ya no eran los de la niñez, eran chavales que venían de otros barrios, como  la Macarena, Triana, el cerro del Águila... Curro llevaba viviendo 3 años en San Jerónimo, cuando un día decidieron los amigos y el  ir a la alameda, la alameda era donde estaba la mayor concentración de mujeres de la vida, de Sevilla, es decir prostitutas, pero para eso había que tener dinero y nosotros no lo teníamos, y nos habían dicho que eso era muy caro, así que decidimos juntar dinero para poder ir, pero la cuestión era cuanto dinero hacia falta, entonces le preguntamos a los mayores que ya habían ido alguna vez, nos dijeron que allí variaban los precios dependiendo de las edades de las mujeres, los precios podían estilar entre la 100 pesetas y las 500 pesetas. Yo estaba trabajando en una fabrica de frenos para coches y mi sueldo era de 250 pesetas al mes, mi madre me daba 3 duros a la semana, en total eramos seis amigos los que íbamos a ir, tardamos 3 meses en juntar 100 pesetas cada uno, por fin llego el que se supone seria el gran día, eran las seis de la tarde de un domingo de primavera,  nos pusimos nuestras mejores ropas y nos  fuimos andando desde San Jerónimo hasta la alameda porque nos habían dicho que había que ir mas bien tarde, llegamos allí sobre las ocho, fuimos a una calle que era donde estaban las mujeres, pero a seis chavales de 14 años no les echaban mucha cuenta, tuvimos que preguntarle a un hombre que estaba en la puerta de un bar, aquel hombre nos dijo que fuéramos al numero 23 de aquella calle, llegamos a la casa. Era una casa de dos plantas, la planta de abajo tenia un salón muy grande y lujoso con muchas fotos de mujeres semi desnudas. De pronto salio una mujer de unos 45 años muy guapa, con muy poca ropa, que nos pregunto con mucha educación  que hacíamos allí, nosotros le explicamos a lo que íbamos, y nos pregunto la edad, nosotros le mentimos un poco y le dijimos que teníamos 16 años, de los seis que íbamos, dos tenían 15 años y los demás 14, a continuación nos pregunto que dinero llevábamos, le dijimos que 100 pesetas cada uno. Entonces aquella mujer nos dijo que aquella casa era mucho más cara y nos mandó dos casas más allá en el numero 27, llegamos a la casa y no se parecía en nada a la anterior, salio una mujer con muy mal aspecto, le dijimos que cuanto costaba allí estar con una mujer, aquella mujer casi  sin decir nada nos cogió el dinero, nos dijo que esperáramos allí que ya vendrían las mujeres, los seis nos mirábamos unos a otros muy nerviosos y muertos de miedo, llegaron seis mujeres con edades comprendidas entre 45 y 50 años, nos cogieron de la mano nos  metieron  en una habitación con poca luz, donde había una cama pequeña, una silla y una palangana, con agua más bien turbia donde empezó a lavarse por abajo y tendiéndose en la cama me dijo que me echara encima, y deprisa que no teníamos toda la noche. Sentí, tanta vergüenza, tanto asco y tanta pena por aquella mujer, que me vestí como un rayo y me fui para la calle, cuando llegue a la calle mis amigos ya estaban allí, casi sin mediar palabras salimos de allí corriendo y no volvimos nunca más.        
Aquel día pagamos 600 pesetas por la peor experiencia de nuestras vidas.





                       






FRANCISCO PEREZ DURAN

jueves, 9 de enero de 2014

EL AMOR A LOS 8 AÑOS EL NIÑO Y LA MARMOTA

 Curri era un niño de 8 años, que vivía en el barrio de  heliopolis,  era el quinto de seis hermanos, Curri se tuvo que poner a trabajar porque en su casa hacia falta para comer. la madre lo puso a repartir pan con un panadero que venia todos los días de  Alcala de  Guadaira. El trabajo de el consistía en ir con una talega al hombro con el pan que quería cada cliente, porque había clientes que salían a comprar el pan  donde estaba el panadero con el mulo, y otros querían que se lo sirvieran a domicilio, y para eso estaba Curri. Esto ocurría en el barrio de  Heliopolis, en Sevilla, como todos los barrios  Heliopolis tenia su parte más señorial donde vivían los Americanos y donde iban a servir la mayoría de las muchachas de Heliopolis, por alli era donde repartía el pan Curri, en unas de aquellas casas conoció a Rosa una muchacha morena de 22 años, pelo largo, ojos negros, de mediana estatura, voz dulce,  muy guapa,  simpática y  humilde,  Rosa estaba en la casa interna de lunes a viernes, sábado y domingo se iba a su pueblo,  cuando Curri vio por primera vez a Rosa quedo alucinado el no había visto una belleza igual, desde aquel día a Curri se le metió Rosa en lo más profundo de su  corazoncito, todos los días corría haciendo el reparto para llegar pronto a la casa donde servía Rosa, cuando llegaba a la casa Rosa estaba en la puerta con una cesta en la mano esperando el pan, pero el se imaginaba que  lo esperaba a el, cuando Curri estaba echándole el pan en la cesta la miraba a los ojos esperando que aquel momento no pasara nunca, por las tardes  se iba a la puerta del chalet para ver a Rosa, cuando salia algún mandado o a regar el jardín, el procuraba que ella no lo viera, el se conformaba con verla a ella, porque aunque era un niño el se daba cuenta de que ella no sentiría lo mismo por el, porque lo que el sentía era  algo que no podía explicar, el se sentía bien solo cuando estaba  pensando en ella o al lado de ella.
   La madre,  aunque no solía fijarse mucho en lo que hacían  sus hijos, porque ademas de a el tenia 5 hijos más, se dio cuenta de que a Curri le pasaba algo ya no era el mismo niño travieso que solía ser, los amigos iban a buscarlo pero el no quería salir es como si se hubiera hecho mayor de repente, también era un niño muy alegre y le había cambiado el carácter, el solo pensaba en ir a repartir el pan para ver a Rosa, y acudir por la tarde al chalet para verla, el no pensaba en la diferencia de edad que esistia entre ellos, el solo sabía que era la mujer más maravillosa del mundo para el, claro que para ella no sería el el hombre más maravilloso del mundo, porque lo veía  como un niño.
      Pasaron 2 años y Curri tenia ya 10 años y se veía más hombrecito, pero la diferencia de edad seguía siendo la misma porque ella ya tenia 24 años.
     Un día llego lo inesperado para el, cuando acudió a su cita por la tarde al chalet, vio que en la puerta que daba al jardín había un joven moreno, bien parecido y de construcción fuerte, de momento no le dio mucha importancia pero cuando ella salio, se dieron un beso y cogiéndose de las manos se fueron a dar un paseo, Curri se quedo inmovilizado sin saber lo que hacer  ni donde ir, el cada vez que Rosa salía la seguía sin que ella se diera cuenta, al día siguiente ya el perdió un poco el interés por correr tanto para llegar al chalet, para verla a ella, cuando llego se porto un poco distante con ella le echo el pan en la cesta y salio como un rayo, a Rosa le estranño mucho el comportamiento de Curri porque en 2 años nunca se había comportado así, pero aunque su  corazoncito estaba sufriendo,  el seguía yendo al chalet por las tardes. Un día cuando salio Rosa a pasear con su novio, el novio le dijo a Rosa -hay un chico que todos los días nos sigue desde que salimos hasta que nos  recogemos, Rosa volvió la  la mirada y se dio cuenta que se trataba de Curri el chico que repartía el pan. A Rosa se le saltaron las lagrimas se dio cuenta de lo que pasaba Curri aunque era un niño, se había enamorado de ella, Rosa se lo contó todo a su novio, el novio dijo -pobre chico cuanto debe estar sufriendo, al día siguiente cuando Curri llego al chalet para dejar el pan,  Rosa lo estaba esperando como todos los días, entonces Rosa con lagrimas en los ojos lo abraso fuerte y le dijo que ella lo quería mucho y que para ella era el niño más maravilloso del mundo, y que  lo llevaría siempre en lo más profundo de su corazón, porque un cariño tan puro y sincero no encontraría en su vida, Curri se quedo un poco confundido, pero se dio cuenta de que Rosa  había descubierto el cariño sincero y puro que el sentía por  ella.
      Una mañana llego Curri como todos los días al chalet y no estaba Rosa en la puerta, llamo a la campana que había en la puerta y salio una muchacha que no se parecía en nada a Rosa, la muchacha se acerco  y dijo hola, ¿ tu eres Curri no? -yo soy Beatriz la nueva sirvienta, Rosa me hablo de ti, me dijo que eres un muchacho muy bueno y simpático.
    Rosa se había ido para casarse.
     Paso el tiempo y Curri poco a poco fue volviendo a su vida de niño, eso si, sin olvidar el bonito recuerdo de amor que le dejo Rosa.                      

lunes, 28 de octubre de 2013

Infancia de los 50, 60 y70

Aunque lejos de la informática y la electrónica, los chavales de antes también lo pasábamos bien dentro de nuestras posibilidades, porque casi todos los juegos que tienen hoy los chavales en vídeo juegos, los teníamos antes en la vida real por ejemplo, cuando queríamos jugar a las guerras, jugábamos en la calle o en el campo, formando dos bandos, a veces entre los bandos había rivalidad, por que eramos una calle contra otra, o un barrio contra otro, las armas cuando no podíamos comprarlas, las fabricábamos nosotros mismo, como el arco, las flechas, la onda para tirar piedras, no muy grandes claro, la espada hecha de madera, el parapeto, el tira chinas, aunque usábamos todas clases de artilugios fabricados por nosotros mismo, no eramos muchos los que pasábamos por la casa socorro, además a esas edades las cicatrices cerraban pronto, eso si la paliza de turno y un par de días con la cabeza vendada no había quien te lo quitara.

Después cuando no estábamos en el campo de batalla, nos íbamos a bañarnos al río, a escondida de nuestros padres, claro, al principio nos bañábamos con los calzoncillos, pero cuando llegábamos a casa nuestras madres que no eran tontas, se daban cuenta del amarillento del calzoncillo, y paliza al canto, entonces decidimos de que había que hacer algo, y optamos por bañarnos en cuero, pero no asustarse porque rara ves venían guerreras, y cuando venían no se bañaban, porque cuando empezábamos a quitarnos las ropas, se iban a dar una vuelta, hasta que terminábamos de bañarnos, aunque yo creo que no iban muy lejos, se quedaban por allí escondidas para mirar.

Después de las aventuras de la guerra y el baño en el río, ya algunos calentitos por alguna  que otra paliza de nuestros padres, porque aunque nos bañábamos en cuero, como se dice ahora en pelota picada, siempre había algún chivato que se iba de la lengua o alguna chivata, nos íbamos a jugar pero ya eran unos juegos menos peligrosos, como el trompo, la lima, el turco que normalmente lo jugaban las niñas, y algún que otro mariposilla, a pico panza panza pico, al escondite que lo jugaban lo mismo niñas que niños y que más de uno o una aprovechaba para esconderse con la que le gustaba o el que le gustaba para darle un beso o lo que surgiera, a piola, a palma arriba palma abajo al cielo voy, a saltar con la cuerda, al pañuelo, al elástico, a la tángana, a la siete y media, a la gallina ciega, al coger, a un dos tres pollito ingles, a la pelota, a las canicas, a la olla.....

Ya por la tarde después de la merienda, de pan con aceite y azúcar, o pan con chocolate, que para poder untarlo como si fuera nocilla, poníamos la onza de chocolate al sol para que se derritiera, ahora había que buscarse la forma de entrar al cine sin pagar, porque después de tantas travesuras durante el día nuestros padres no nos daban ni una perra gorda,  yo si tenia suerte y mi hermana salia con el novio estaba salvado porque para que mi hermana pudiera salir con el novio me tenia que llevar a mi de carabina, pero cuando volvíamos la esquina mi cuñado me daba para el cine para que los dejara solos,  otras veces íbamos a barrer el cine de verano y entrabamos gratis, cuando no como el cine estaba echo de tablas,  siempre había unas grietas o agujeros por donde se podía mirar para ver la película.

Y esta era una jornada de un chaval de aquellos tiempos, que aun que no teníamos tanta tecnología ni tantos medios, también lo pasábamos bien.  

Francisco Perez Duran, uno de aquellos chavales
        

viernes, 11 de octubre de 2013

La historia de Francisco y Daniel.

Francisco era un hombre de 61 años, que por una enfermedad estaba dado de  baja, Francisco era pensionista, Francisco como muchos españoles de niño no había podido ir a la escuela, porque con 11 años se tuvo que poner a trabajar para ayudar a su familia, Francisco iba por las tardes a las clases de adultos, las clases empezaban a las 6:30 de la tarde, Francisco salia de su casa a las 5 de la tarde y se sentaba en un banco que había en una plazoleta  antes de llegar a la escuela de adultos, allí conoció a Daniel  un niño de 8 años que jugaba en la plazoleta, Daniel se sentó en el mismo banco donde estaba Francisco, Daniel era un niño muy curioso como cualquier niño de su edad, Daniel se dio cuenta de que Francisco llevaba una carpeta con unos cuadernos y unos lapices Daniel le pregunto que si la carpeta era de su nieto, Francisco un poco avergonzado le dijo que no que era suya, Francisco le podía haber dicho que si que aquella carpeta era de su nieto y haber acabado hay con la curiosidad de Daniel, pero no el quiso contarle la verdad, a Daniel cuando Francisco le confeso que la carpeta era suya le despertó aun más la curiosidad, porque a Daniel le costaba entender que un abuelo tuviera que ir a la escuela, entonces Francisco le explico que el cuando tenia su edad no pudo asistir a la escuela por que eran otros tiempos, las familias eran más numerosas y los sueldos eran muy bajos y las viviendas no eran tan numerosas como ahora, Francisco le contó a Daniel para que se hiciera una idea, que cuando el tenia su edad vivía en una casa que pertenecía a su abuelo, la casa tenia 6 habitaciones y un solo cuarto de baño, en cada habitación vivía una familia, por ejemplo, en la planta de abajo vivían su tía Dolores que eran en total 9 personas, su tío Manolo que eran en total 7 personas, su tío Tomas que eran en total 6 personas, y en la planta de arriba,  su tía Rosario que eran 5 personas en total, su abuelo que su abuelo con dos tíos suyos que estaban sorteros, y los padres de el que eran 9 personas en total, Daniel aun que era pequeño supo entender, iso sus cálculos y llego a la conclusión de que en cada habitación vivían de media unas 7 u 8 personas.
      Daniel no podía entender como en una sola habitación podían vivir, 7 hermanos un papa y una mama, , porque ellos eran 4 en total y vivían en un piso  piso de 4 habitaciones, una cocina grandisima, un cuarto de baño para ellos solos, y una terraza de 10 metros.
        Desde aquel  momento Daniel empezó a valorar mucho más las cosas, porque se sentía afortunado de vivir como vivía,
Francisco

      

jueves, 12 de septiembre de 2013

El cuento del pato saturnino y la perrita kira

Saturnino era un pato, que cuando era pequeño se extravió  de su madre, su madre vivía en un parque, saturnino apena tenia dos días cuando se perdió, y andaba de un lado para otro sin saber donde ir ni a quien acudir, estaba confundido, porque era tan pequeño que no recordaba muy bien como era su madre, saturnino se perdió una  mañana y se llevo todo el día buscando a su madre, ya por la tarde al ponerse el sol, llego al parque, Laura, una niña que todo los días salia al parque para pasear a su perrita kira, Laura era una niña que le gustaban mucho los animales, estando Laura sentada en un banco del parque vio pasar a saturnino, tenia muy mal aspecto, Laura lo cogió y lo miro para ver si estaba herido, pero gracias a dios estaba bien, lo que si tenia era mucha hambre y sed, Laura como ya era muy tarde no quiso dejarlo en el parque solo, eso si dio una vuelta por el parque para ver si encontraba a la madre de saturnino, pero no tubo surte así que se lo llevo a su casa, lo metió en un baño con agua y le echo un poco de pan, saturnino disfruto muchísimo comiendo y bebiendo, Laura le preparo una camita en una caja de madera para que Saturnino pasara allí la noche, a la mañana siguiente Laura se levanto para ir a la escuela, Laura le  dijo a su madre que cuidara de Saturnino hasta que ella volviera de la escuela, cuando volvió de la escuela Laura se llevo a saturnino y a kira al parque para ver si encontraba a la madre, cuando llegaron al parque lo soltó en el suelo para ver lo que hacia, pero saturnino no se despegaba de la vera de Laura, es más donde iba kira iba el, entonces Laura pensó que a lo mejor en el lago tendría más suerte a la hora de encontrar a la madre de saturnino, llegaron al lago y saturnino se lanzo  a la gua de cabeza y se veía muy contento entonces Laura pensó que ahí seria más fácil encontrar a su madre, pero cual fue su sorpresa que cuando se alegaba del lago con kira saturnino iba detrás de ellas. 

Paso el tiempo y saturnino se hizo mayor ya era un pato adulto, Saturnino llevaba con kira ya un año y Laura los sacaba todos los días al parque para que los dos corrieran y jugaran y sobre  todo para que Saturnino y Kira se bañaran en el lago, jugaban con otros patos que había en el lago, quizás algunos de aquellos patos pudieran ser hermano de el, Saturnino y Kira lo pasaban muy bien pero cuando Laura y kira  se iban para su casa saturnino corría de tras de ellas, Saturnino se encontraba muy a gusto en casa de Laura con Kira que para el era como su madre,  

Kira tenia ya 14 años cuando por causas de la edad falleció, Saturnino se quedo muy triste pero lo afronto bien porque era un pato muy inteligente, y sabia que eso era natural, Laura sintió mucho la perdida de kira porque llevaban mucho tiempo juntas. 

Laura siguió. yendo al parque con Saturnino pero ya no era lo mismo, porque Laura lo quería mucho y nunca lo iba abandonar, pero a Saturnino le faltaba lo principal su madre, aun que Laura lo quería mucho, Saturnino se daba cuenta de que Laura quería mucho a kira y cuando iban al parque Laura lo pasaba muy mal, porque se acordaba mucho de su perrita kira. Un día llegaron al parque y Saturnino llevaba una idea en la cabeza perderse en el parque para que Laura no tuviera la obligación de tener que llevarlo al parque, todos los días, porque el sabía que Laura nunca lo iba abandonar. Saturnino llevo acabo su plan, Laura los primeros días lo estuvo buscando por todo el parque, por el lago y los alrededores del parque, pero no tuvo suerte, sin embardo Saturnino si la veía a ella, escondido entre los matorrales.

Paso el tiempo y Laura se hizo mayor, un día paseando con su novio por la orilla del lago, vio como un pato se le acercaba, se miraron a los ojos y enseguida se dio cuenta de que se trataba de Saturnino. Ella ya le había hablado a su novio de Saturnino, entonces Laura con lágrimas en los ojos, le dijo a su novio mira ese es Saturnino, Laura se dio cuenta que estaba muy bien y se puso muy contenta, al verlo, y todo los días paseaba con su novio  por el lago para verlo.

los patos no hablan con las personas pero Laura y Saturnino se en tendían solo con la mirada.

Aquí acaba esta historia de Laura, Saturnino y kira tres seres que se querían mucho.       

    
Saturnino
Laura

Kira y Saturnino